A poco más de tres meses de su entrada en vigencia, el Registro de Deuda Consolidada comienza a modificar la evaluación crediticia, incorporando tanto el historial de pagos como el nivel real de endeudamiento de las personas.
Desde el 21 de abril de este año comenzó a regir el Registro de Deuda Consolidada, creado por la Ley N.º 21.680. La normativa, publicada en 2024, estableció una implementación gradual destinada a modernizar el sistema de evaluación crediticia en Chile.
Sus efectos ya comienzan a reflejarse en la forma en que bancos y otras instituciones financieras analizan las solicitudes de crédito, al permitirles acceder a una visión más completa del comportamiento financiero de las personas.
La normativa amplía el número de entidades obligadas a reportar información. Además de los bancos, incorpora a mutuarias, cooperativas de ahorro y crédito, cajas de compensación y emisores de tarjetas no bancarias.
De esta manera, las instituciones financieras pueden conocer con mayor precisión el nivel de endeudamiento de cada solicitante y su comportamiento de pago.
“Este cambio permite que quienes mantienen un comportamiento de pago responsable puedan demostrarlo objetivamente ante cualquier institución financiera. La deuda positiva pasa a convertirse en un activo que puede favorecer el acceso a mejores condiciones de financiamiento”, afirma Carola Álvarez, CEO y fundadora de Inversiones Alval.
¿Cómo impacta a quienes invierten en propiedades?
Para quienes evalúan invertir en bienes raíces, esta normativa adquiere especial relevancia. Al solicitar un crédito hipotecario, las entidades financieras tendrán una visión más completa del nivel de endeudamiento y del historial de pagos del solicitante.
Este nuevo escenario obliga a planificar con mayor anticipación la capacidad de pago. Sin embargo, también permite que quienes mantienen un buen comportamiento financiero puedan fortalecer su perfil crediticio y negociar mejores condiciones de financiamiento.
“La transparencia que incorpora este registro favorece un mercado más sano y permite que quienes mantienen sus obligaciones al día cuenten con mejores antecedentes para acceder a futuras oportunidades de financiamiento”, agrega Álvarez.
Cinco recomendaciones para enfrentar este nuevo escenario
1. Verifique periódicamente su información financiera
Antes de solicitar un crédito, revise que los antecedentes registrados reflejen correctamente su situación financiera. Si detecta errores o deudas pagadas que continúan apareciendo, solicite su rectificación de acuerdo con la normativa vigente.
2. Mantenga un buen historial de pago
El nuevo registro considera tanto las morosidades como el cumplimiento oportuno de las obligaciones. Por esta razón, pagar las cuotas dentro de los plazos establecidos puede contribuir a fortalecer el perfil crediticio.
3. Evalúe su capacidad real de endeudamiento
Antes de asumir un nuevo crédito, analice qué porcentaje de sus ingresos ya se encuentra comprometido en dividendos, cuotas u otras obligaciones financieras. Esto le permitirá evitar situaciones de sobreendeudamiento.
4. Evite asumir varias obligaciones simultáneamente
Aunque la ley no impide acceder a más de un financiamiento, la carga financiera total será mucho más visible para las instituciones. Por ello, una planificación ordenada será fundamental al momento de solicitar nuevos créditos.
5. Exija la actualización de sus antecedentes
Si pagó una deuda, tiene derecho a que dicha información sea incorporada oportunamente en el Registro de Deuda Consolidada. Esto evita que datos desactualizados puedan afectar futuras evaluaciones crediticias.
Fuente: El Mercurio.