Margot Guerrero Bruner, asesora previsional, cuenta que ha recibido muchas consultas estos días. La inquietud surgió por el desplome este año del Fondo E, en teoría el más conservador del sistema de multifondos de pensiones.
También cayó el segundo más conservador, el D.
El Fondo E es conservador porque invierte principalmente en renta fija (más estable y menos rendidora).
“Hay personas jóvenes que están en multifondos que no les corresponden a su edad. Deciden no arriesgarse y estar protegidos en Fondo E’ y es un error”, dice la asesora.
Datos de la Superintendencia de Pensiones muestran que, a agosto, había casi 1,6 millones de registros de afiliados en el Fondo D y otros 761 mil en el E.
En el D, el 78% estaba por asignación automática, principalmente según la edad. En el E, que es voluntario, todos estaban por elección.
El 86% de los afiliados registrados en el E tenía menos de 61 años, en el caso de los hombres, o menos de 56 años, en el de las mujeres.
¿Y qué pasó?
Las explicaciones técnicas incluyen conceptos como bonos, tasas de interés y swaps.
Supongamos que Azul presta $100 a Rojo, quien se compromete a devolverle el dinero después de un tiempo y a pagarle, además, $4 al año de intereses. Ese préstamo sería un bono.
Los $4 corresponden a una tasa de interés de 4%.
Pero supongamos que al año siguiente los bonos nuevos comienzan a pagar $5 anuales por cada $100 prestados, es decir, una tasa de 5%.
Nadie querrá comprarle a Azul su bono, que sigue pagando solo $4, por el mismo precio de antes.
Para venderlo, a Azul no le quedará otra que abaratarlo.
Atención a esta regla: cuando suben las tasas de interés del mercado, los bonos que ya existen y pagan intereses fijos pierden valor.
¿Fin de la historia? No.
El Fondo E, y en menor medida el D, mantiene gran parte de sus inversiones en bonos, por lo que ambos quedaron expuestos a esa caída.
Pero las AFP agregaron otra operación que multiplicó la sensibilidad del E a los cambios de tasas: los swaps.
Se trata de contratos en los que dos partes acuerdan intercambiar solo pagos de intereses.
Siguiendo el ejemplo ilustrativo: las AFP pactaron con bancos recibir un interés fijo de $4 anuales por cada $100 utilizados como referencia. A cambio se comprometieron a pagar otro interés, pero variable.
Implicaba que si el interés variable era de $3, el fondo de pensiones recibía $4 y pagaba $3: ganaba $1.
Pero si el interés subía a $5, recibía los mismos $4 y los ahorrantes debían pagar $5: perdían $1.
Y ocurrió que hubo noticias que desbordaron la incertidumbre.
Así, los bonos del Fondo E perdieron valor y también lo hicieron los swaps.
Las AFP plantean que ejercieron una estrategia de inversión de largo plazo.
El problema, según la Superintendencia de Pensiones, no fue simplemente utilizar estos instrumentos, sino la magnitud del riesgo asumido.
Por eso, en abril limitó la exposición a esos contratos.
Las críticas a las AFP apuntan a los riesgos asumidos en un fondo conservador.
“Es legítimo cuestionar si su estrategia de inversión ha sido coherente con el objetivo que se ofrece a los afiliados”, comenta Soledad Hormazábal, directora de Evidencia de Pivotes.
¿Qué puede suceder?
El resultado dependerá, en parte, de cómo evolucionen las tasas de interés.
Si bajan, los bonos y los swaps que mantienen las AFP podrían recuperar valor.
Si siguen subiendo, podrían producirse nuevas caídas.
La nueva regulación obliga a las administradoras a reducir gradualmente las posiciones que excedan los límites establecidos, proceso cuyo plazo vence en noviembre.
Para quienes están próximos a jubilarse, las tasas más altas pueden mejorar las condiciones para contratar una renta vitalicia y compensar parcialmente la disminución del ahorro.
“No es posible recomendar de manera generalizada a las personas que posterguen la jubilación, ya que la decisión depende de la situación de cada persona”, dice Hormazábal.
“Lo más importante es mantener la calma y no tomar decisiones apresuradas por temor a las pérdidas”, agrega.
“Postergar el retiro puede dar más tiempo para una eventual recuperación de los ahorros y permitir acumular nuevas cotizaciones, pero no garantiza recuperar las pérdidas”, dice Soledad Hormazábal (Pivotes).
Autor: E. O.
Fuente: El Mercurio – Cuerpo B